Mujer de unos treinta años sentada en un banco de madera en una sauna

Quién firma este catálogo: cinco fichas comparadas

Redacción de Desnudar.esActualizado en octubre de 2026

Este catálogo lo publica Desnudar.es, una redacción que no opera ninguna de las herramientas que compara ni recibe una sola imagen de nadie. Su trabajo cabe en una frase: leer lo que cada servicio publica sobre sí mismo, anotar de qué documento sale cada dato y con qué fecha, y ordenar las fichas por lo que enseñan antes de cobrar. Esta página explica el resto — por qué el catálogo tiene cinco posiciones, qué ocurre cuando un servicio calla, qué paga las facturas y con qué se nos puede desmentir —, y con ella delante cualquier cifra de cualquier ficha se puede abrir en su fuente y discutir.

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Quién firma las fichas y por qué no hay nombres propios

Las fichas de este catálogo las firma la redacción entera, no una persona con foto y biografía. La razón es práctica, no de modestia: un nombre que el lector no puede comprobar no hace más fiable ninguna cifra, mientras que el documento del que sale esa cifra se abre en dos clics. Por eso el esfuerzo está puesto en que cada dato lleve su fuente y su fecha, y no en construir una plantilla de autores.

Desnudar.es es el nombre con el que se publica todo esto, y es el mismo en la cabecera, en el pie de página y en la ficha del responsable. La firma es colectiva y el nombre es el mismo en todas partes, sin que detrás haya un logotipo distinto al del pie de página. No reparte la responsabilidad ni la diluye: si una ficha se equivoca, se equivoca la redacción, y la corrección sale con el mismo nombre delante.

El trabajo de la redacción es siempre el mismo y es bastante aburrido: abrir la política de privacidad, las condiciones y la página de tarifas de cada servicio, copiar lo que dicen, anotar la dirección exacta y el día en que se leyó, y repetirlo cuando algo cambia. No hay más oficio que ese, y tampoco hace falta más para responder a las tres preguntas con las que llega casi todo el mundo: cuánto cuesta de verdad, qué pasa con la foto que subes y qué pasa si quieres marcharte.

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Lo que hace esta redacción y lo que deja fuera a propósito

Lo que este sitio hace cabe en tres verbos: leer, fechar y ordenar. Lee lo que cada servicio publica sobre sí mismo, le pone fecha a cada lectura y coloca las fichas por lo que enseñan antes de cobrar, con el desglose a la vista para que la cuenta se pueda rehacer desde fuera. Y hay cuatro cosas que no hace, ninguna por falta de medios.

  • No recibe imágenes. Aquí no hay formulario de subida, ni cuenta, ni galería, ni un solo archivo tuyo guardado en ningún sitio.
  • No aloja ni opera ninguna de las herramientas. Los servicios del catálogo son de terceros y se abren en su propia web, bajo sus propias condiciones.
  • No publica una nota sin el baremo delante: la cifra y las reglas con las que sale van juntas, o no va ninguna de las dos.
  • No hereda notas ajenas. Que otro sitio haya puntuado un servicio no cuenta aquí: se vuelve a leer y se vuelve a puntuar desde los documentos.

Las cuatro son condiciones de partida, no promesas revisables. Si alguna dejara de cumplirse, esto ya no sería un catálogo editorial sino otra cosa, y habría que decirlo en la portada antes que en esta página.

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Qué se puede saber de un servicio desde fuera

Desde fuera de un servicio se puede leer lo que escribe sobre sí mismo y comprobar lo que su web hace sin pagar. Nada más, y conviene saberlo antes de leer una ficha. Todo lo que hay en las nuestras sale de ahí, con la dirección de la página anotada y el día en que se leyó; las de los cinco servicios del catálogo, leídas una a una, están recogidas en las políticas de datos.

De ahí sale la frase más incómoda de escribir en una ficha: «no publicado». Parece un hueco nuestro y es justo lo contrario — que un servicio no diga cuánto guarda tu archivo es un dato sobre ese servicio, y suponerlo sería inventarlo. Así que se escribe tal cual y ahí se queda: no se rellena con una cifra razonable, ni con lo que hace la competencia, ni con lo que conteste el chat de soporte, porque una respuesta de chat no es un documento que puedas abrir tú.

Y hay tres cosas que no sabemos y que ninguna ficha va a fingir que sabe. No sabemos qué hace el servidor con la foto después de devolver el resultado: sabemos lo que la política promete, que no es lo mismo. No sabemos quién está detrás de varios de estos dominios, porque no identifican a ningún responsable en ninguna parte de su web, y cuando ocurre la ficha lo dice en vez de dar por hecho que hay una empresa. Y no hay ninguna opinión sobre cuál dibuja mejor, por la razón que está explicada en el baremo: comprobarlo exigiría hacer exactamente lo que este catálogo no hace.

Un aviso más sobre las cifras, porque es el error que más se repite al leer una comparativa: los precios de las fichas son los que publica cada proveedor, y casi todos publican en dólares. Lo que acabe apareciendo en tu extracto en euros depende del cambio del día y de lo que cobre tu banco por la conversión, y eso no lo fija el servicio ni lo fija este sitio.

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De qué vive este sitio y qué no compra la comisión

Este sitio se financia con comisiones de afiliado: cuando alguien contrata un servicio después de salir de aquí por un enlace marcado, el proveedor paga un porcentaje. Lo paga el proveedor, no el lector. No hay banners vendidos, ni contenido patrocinado, ni cuota por aparecer en el índice, ni ninguna otra vía de ingresos detrás.

Eso crea un interés y lo sensato es decirlo en voz alta: a un sitio que cobra por altas le conviene que la gente se dé de alta. El contrapeso no es una declaración de buena fe, que no vale nada, sino un procedimiento que ata las manos a quien escribe — el orden de la lista lo fijan los seis criterios publicados, con sus pesos y su aritmética, y cualquiera puede rehacer la cuenta y enseñarnos que el orden no sale. Un catálogo ordenado por comisión no aguanta esa comprobación, y de ahí que el baremo estuviera publicado antes que las fichas.

Los enlaces de pago se reconocen antes de pulsarlos, y esa es la parte comprobable de todo lo anterior: van marcados como patrocinados en el propio código de la página, pasan por una dirección de este dominio que empieza por /go/ y llevan el aviso al lado, en el mismo bloque que el botón y no en una nota al pie. Un servicio sin programa de afiliados aparece en el catálogo exactamente igual, con la misma ficha y sin ese botón.

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Qué no puede hacer esta redacción y cómo comprobarla

Esta redacción no tiene buzón, y conviene leerlo tal cual: no hay dirección a la que escribir, ni formulario, ni turno que conteste. No es una omisión que nos deje mejor parados — es exactamente la falta que en una ficha se anota como «no lo publica», y aquí se anota igual. A cambio está a la vista todo aquello con lo que se nos puede desmentir sin preguntarnos: los documentos de los que sale cada dato, los pesos con los que se ordena el índice y la fecha de revisión de cada ficha.

Lo que sí ocurre, y no depende de que nadie avise: las fichas se releen en la revisión que fija la metodología, se comparan con el documento del proveedor y, cuando la ficha está mal, se corrige y cambia su fecha. Y lo que no depende de nosotros va siempre por delante: las rutas oficiales para reclamar una imagen están abiertas sin nuestra intermediación y sin esperar a que contestemos, que es justo lo que hay que saber cuando lo que corre prisa es una imagen y no un dato.

Hay cosas que esta redacción no hace, y conviene saberlo aunque no haya a quién preguntárselo. No damos asesoramiento legal. No podemos retirar una imagen: por aquí no ha pasado ninguna y no hay nada que borrar, así que la reclamación va contra quien la tiene o la publica. Y no publicamos artículos de invitados ni vendemos enlaces: un proveedor entra en el catálogo cuando lo pone ahí el baremo, no cuando lo pide.

El último apartado va al revés, porque comprobar a quien publica es más útil que creerle: coge cualquier cifra de cualquier ficha, abre la página del proveedor que aparece citada al lado y compárala. Si no coincide, el error es nuestro, y quien manda es el documento del proveedor, no la ficha. La misma prueba sirve para el orden del índice, que es lo que más se discute: los pesos están publicados, la aritmética también, y la suma se rehace en un papel.

Consentimiento

Esta redacción compara servicios; no aprueba usos. Nada de lo que hay en esta página —ni la nota más alta del catálogo, ni el cuidado con el que se lean las políticas— cambia la única regla que no depende de nosotros: estas herramientas no se usan sobre la foto de una persona real sin su permiso. Y si ya ha ocurrido, la ruta útil no pasa por aquí. Uso responsable y cómo denunciar →